“El sudor es una manera que tiene el organismo de transpirar y eliminar toxinas”, nos aclara la doctora Natalia Ribé, andróloga, médico estético y directora médica del Institut doctora Natalia Ribé. “Es un mecanismo que ayuda a regular la temperatura corporal”, completa el doctor Juan Sopena Barona, dermatólogo del IMDE. Y es verdad que en algunos momentos el sudor lo vemos como algo positivo: todos hemos tenido esa sensación de satisfacción cuando después de hacer deporte vemos que sudamos y pensamos que “esto funciona”.

EL FACTOR PSICOLÓGICO

En cambio, hay momentos en que lo que menos deseamos es no tener control sobre nuestra sudoración: “Tenemos un sistema nervioso autónomo que cuando se da una respuesta emocional comienza a actuar sobre toda las vísceras del cuerpo y glándulas sudorípodas, lo que hace que transpiremos”, nos informa la psicóloga clínica Elena Borgés. “Las fobias también generan sudoración. Por ejemplo, una persona tímida que le cueste expresarse puede so-matizarlo en sudor de manos. Si detrás de nuestro del sudor hay una fobia requeriremos un trabajo psicológico”.


¿POR QUÉ HUELE?

De esta forma conseguimos evitarnos el mal trago veraniego de aparecer con una camisa mojada al nivel de las axilas y, lo que es peor, el posible olor que esto nos genere, aunque el doctor Sopena nos desmiente la relación entre mucho sudor y más olor: “El olor depende de su composición, si hay una alta concentración de bacterias es posible que esto favorezca un peor olor, pero no debemos olvidar que el sudor es un 99% agua y un 1% minerales”.

NO TODOS SUDAMOS IGUAL

Para el día a día, y siempre que estemos en un caso normal, la opción más extendida son los desodorantes y los antitranspirantes. Estos últimos, más eficaces por usar peróxido de aluminio, generan una pantalla que evita que sudemos pero, a la vez, resecan la piel y pueden llegar a irritarla (incluso pueden estropear la ropa). Los otros no disimulan la sudoración pero sí el olor. Ambos, usados de manera correcta, son las opciones más extendidas para los casos más normales pero siempre teniendo en cuenta una cosa que nos recuerda el doctor Sopena: “No todo funciona igual para cada individuo. Reclamos publicitarios como una duración de 48 horas pueden funcionar en algunos casos, pero no para todos”.

Porque no hay que olvidar que al final la manera y la cantidad en la que sudamos depende de nuestra carga genética: “Hay medicamentos o enfermedades que pueden agravar o acentuar la sudoración”, concluye la Dra. Ribé. “Pero hay que tener en cuenta que en igualdad de condiciones hay sujetos que sudan más y otros que no transpiran. Todo depende de nuestra susceptibilidad y eso va en nuestros genes”.

EVITA QUE SE VEA

No todo está perdido. Los que se enfrentan a diario con estas molestias también sabe que hay trucos para disimular los cercos de sudor. Lo primero que tienes que hacer si eres propenso a transpirar por las axilas es procurar no llevar las sisas muy justas. De esta forma evitaras el roce que hace que se empape más fácilmente.

Por otra parte también está el color de la prenda; si crees que ese día vas a sudar, opta por prendas de color negro. ¿Por qué crees que los cantantes suelen llevar siempre camisas o camisetas muy oscuras?

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