La República Dominicana es una isla de incalculable valor natural, dotada de maravillosas y singulares reservas escondidas, que trascienden por su inigualable magia y belleza. Una de estas es Cayo Arena, un pedacito de blanca arena, bordeado por el deslumbrante y colorido espectáculo de las vibrantes aguas verde y azul turquesa del diáfano océano Atlántico.

Enclavado en una de las zonas más áridas del país, al Norte de la bella Quisqueya, se enlaza con una cadena de cayos denominados “Siete Hermanos”, trascendiendo sobre los demás por la inigualable hermosura de su entorno virgen y sus cristalinas aguas, ideales para la práctica de snorkeling o buceo.

Visitar este islote, el único del territorio dominicano protegido por una exuberante barrera de corales, constituye una real cita con el paraíso terrenal. Cada metro del recorrido hasta llegar al cayo se convierte en un exótico encuentro con la naturaleza, entre el mar y deslumbrantes paisajes. Un sitio idóneo para los amantes de ensoñadores paisajes que encuentran en esta divina creación las musas de sus remembranzas.

Sus tersas arenas blancas, y los peces multicolores que en su hábitat nos dan la bienvenida, propician un magnifico escenario para sofocar el calor, disfrutar y relajarse en pareja, con la familia o entre amigos, sin importar la época del año, pues esta zona mantiene siempre una baja pluviometría.

LA RUTA

Para llegar a este tesoro turístico desde Puerto Plata lo recomendable es dirigirse hasta Punta Rusia por la carretera que conduce desde Imbert, atravesando los municipios de Guananico y Los Hidalgos (el paraje se encuentra a 2 horas de la ciudad). Este singular pueblito de pescadores del municipio de Villa Isabela, en la costa Occidental de la República Dominicana

Por: Anny Mariel Gómez
marielg44@hotmail.com

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