Cerca de 150 millones de personas son asmáticas,
con un aumento de hasta el 50 por ciento cada diez años

El asma en los adultos

Esta enfermedad se caracteriza por una hiperactividad del aparato respiratorio con aumento de la producción de secreciones y una disminución de la luz bronquial.

La exagerada respuesta sería desencadenada por distintos factores, entre los que se encuentran: condiciones laborales, esfuerzos, alergia, reflujo gastroesofágico, infecciones virales, situaciones emocionales, cambios climáticos y el uso de fármacos como la aspirina y la indometacina.

En los pacientes con asma alérgico es común encontrar una historia familiar de enfermedades como la rinitis, el asma y el eczema atópico. En estos casos la responsable de la reacción inmunológica es la liberación de inmunoglobulina E, situación que puede detectarse mediante pruebas cutáneas o serologías.

Si bien durante la infancia hay una mayor proporción de asmáticos varones, en la edad adulta esta proporción se invierte, con predominio de la enfermedad en el sexo femenino (60 por ciento).

Las manifestaciones más severas se detectan en los adultos. Paradójicamente debiera esperarse un mejor resultado del tratamiento en el adulto, por contar con la posibilidad de un diálogo más fluído con el especialista, y porque el paciente puede desarrollar un papel más activo frente a su enfermedad, pudiendo incluso detectar a tiempo las recaídas y las complicaciones que pudieran presentarse.

Quizás esto se deba a la necesidad de realizar un refuerzo en la educación del individuo frente a esta afección que lo acompañará por el resto de su vida.

La concientización de la importancia de la prevención de las complicaciones y el tratamiento adecuado son vitales y necesarias para evitar que esta enfermedad se transforme en altamente discapacitante.

Entre las acciones preventivas que el mismo individuo puede realizar están:

Evitar exponerse a los alergenos que actúan desencadenando sus crisis;Evaluar el consumo de broncodilatadores, muchas veces es indicador de desmejoría;Evaluar diariamente se flujo en pico, esto puede practicarse en el hogar, y consiste en realizar una inspiración profunda, para luego exhalar rápidamente en la boquilla del medidor de flujo. Esta prueba le permite a la persona conocer cuál es el grado aproximado de obstrucción de su vía aérea y la existencia de caída nocturna del flujo, otro de los signos indicadores de desmejoría.

Síntomas y signos del asma en el adulto

Clínicamente el asma se manifiesta por la presencia de dificultad respiratoria, de silbidos producidos por el ingreso del aire a los bronquios obstruídos (denominados sibilancias) y por tos seca o acompañada de secreciones. Algunas veces los pacientes refieren le presencia de dolor torácico.

Las formas de presentación pueden ser:

Leve: con crisis asmáticas cuya frecuencia no es mayor a una por mes, y con un flujo en pico mayor al 75 por ciento; Moderada: con un episodio por mes, pero menos de uno por semana, y con un flujo en pico entre el 30 y el 75 por ciento;Severa: las crisis se presentan todas las semanas, y el flujo en pico es menor del 30 por ciento.

El tratamiento es aplicado por el médico según la gravedad clínica. Integrado por el uso de broncodilatadores en aerosol o en nebulizaciones y/o por corticoides en aerosol o comprimidos, siempre se acompaña de actividad física, preferentemente al aire libre y según las posibilidades de cada persona, y de restricción del consumo de cigarrillos.

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